INSPECCIÓN TÉCNICA DE INFRAESTRUCTURAS CON DRONES.

Una de las principales ventajas del uso de las aeronaves no tripuladas para la inspección técnica de infraestructuras, es que podemos llegar a casi cualquier sitio de manera rápida, segura y económica.

Y es que llegar hasta ciertas zonas de difícil acceso, es uno de los mayores hándicaps que se presentan a la hora de acometer el control de las diferentes infraestructuras, tanto públicas, como privadas.

Hasta ahora, con los medios tradiciones que venían utilizándose, era necesaria una gran planificación previa y un considerable despliegue de medios tanto humanos, como materiales (personal especializado, maquinaria para el transporte de equipos y elevación de personal…), siendo en muchos casos necesario el corte de la infraestructura durante la inspección y en algunos otros, prácticamente inviable el acceso con los medios precisos, a ciertos puntos desconectados de las redes viarias.

Con la ayuda de drones, podemos realizar de manera sencilla, segura, económica y rápida, inspecciones tanto de puentes, como túneles, líneas eléctricas, edificios, fachadas, tejados, carreteras, plantas solares, parques eólicos, ferrocarriles, etc.

created by dji camera

Nuestros equipos, además de la inspección en tiempo real, nos permiten obtener fotografías de hasta 42 megapíxeles y grabaciones 4k, con las que los técnicos dispondrán de información de primera mano con la que trabajar, eliminando en origen los riesgos a los que los trabajadores se verían sometidos y reduciendo enormemente los tiempos y costes de obtención de datos.

Drones en agricultura

Hoy traemos unas fotografías aéreas que hemos realizado y que  servirán de apoyo visual para reclamación  por daños a una agencia de seguros.

Y es que la tecnología de los drones, además de ser aplicable en prácticamente todos los ámbitos  de la ingeniería y la construcción, es una herramienta muy valiosa tanto para la agricultura como para la ganadería.

En este caso, las fotografías realizadas se utilizarán para cuantificar los daños ocasionados por  la fauna a unas plantaciones de maíz y servir como prueba para la posterior reclamación de cantidades  al seguro.

Hasta ahora, cuantificar  este tipo de daños se hacía harto difícil ya que  en ausencia de un punto alto de observación, los peritos tenían que introducirse dentro de los cultivos para  estimar las superficies afectadas, tarea que se complica enormemente con determinados cultivos como por ejemplo el maíz,  donde  la altura de las plantas hace casi imposible la localización de todas y cada una de las áreas dañadas.

Con la ayuda de las nuevas tecnologías, y en particular la utilización de drones, es  cuestión de minutos conocer el total la superficie real afectada.

El proceso es tan sencillo como realizar un vuelo sobre la parcela, fotografiarla y con la ayuda de un sofware específico, obtener los resultados con una precisión casi centimétrica. Además las fotografías georreferenciadas obtenidas son una prueba irrefutable y de fácil interpretación, incluso para el más profano en el tema,  a la hora de ser necesario acudir a juicio.

Un drone en el cielo, además de lo anterior,  permite al agricultor determinar con precisión donde debe realizar un aporte de nutrientes, qué zona debe tratar o planificar la cosecha según la madurez y evolución del cultivo. En poco tiempo se pueden monitorizar grandes extensiones recogiendo información relativa a las necesidades de agua, condiciones del terreno, ritmo de crecimiento o vigor vegetativo y lo que es más importante, detectar plagas o enfermedades.

Más allá de la utilización de cámaras termográficas o multiespectrales, que comienzan a usarse en la agricultura de precisión para la realización de mapeos de  los cultivos, la simple realización de fotografías o vídeos aéreos  de alta definición, facilita a los agricultores la capacidad de observar su explotación desde el aire, obteniendo una perspectiva de su cosecha que les permite detectar las incidencias  de cada campaña agrícola.

Drones en la Prevención de Riesgos Laborales.

En los últimos años los drones han pasado de ser un juguete caro para niños grandes a convertirse en una herramienta de trabajo con incontables aplicaciones en un gran número de sectores, como la logística, las emergencias, la vigilancia, la agricultura, las inspecciones técnicas o la construcción.

Unos de los sectores en los que el uso de los drones está alcanzando actualmente una mayor proyección son el de la construcción y el industrial, donde sus aplicaciones son evidentes, pero ¿Realmente el uso de drones es aplicable a la prevención de riesgos laborales? . Absolutamente sí.

Si repasamos el art 15 de la Ley de Prevención de riesgos (principios de la acción preventiva) “podemos leer principios tales como “Combatir los riesgos en origen” o  “tener en cuenta la evaluación de la técnica” . Principios no siempre sencillos de aplicar ni en obras de construcción ni en actividades industriales de alto riesgo.

Sin lugar a duda el sector de la prevención de riesgos laborales ha dado un salto cualitativo en los últimos años, los prevencionistas hemos hecho nuestro el principio de “tener en cuenta la evolución de la técnica” y es la propia evolución de la técnica la que ha dotado al sector de equipos de protección tanto colectivos  como individuales  de alta eficacia. La técnica ha logrado incorporar mejoras significativas  en el diseño de equipos y maquinas, introduciendo sistemas de seguridad que protegen al usuario frente a los riesgos más importantes.

Pero, a pesar de los grandes avances de los últimos tiempos, hay una realidad que nos sacude día a día a los técnicos del sector, la prevención no es barata, por supuesto la falta de prevención es, sin lugar a dudas, mucho más cara, pero esa es otra historia.

Cualquier  trabajo preventivo de detección e inspección en instalaciones industriales (tanques de grandes dimensiones, chimeneas industriales, conducciones, etc.), estructuras (viaductos, puentes, redes eléctricas de alta tensión, huertas solares, aerogeneradores, etc.)  requieren una gran planificación previa y un despliegue de medios humanos y materiales considerable: personal especializado, formado y entrenado; maquinaria específica para transporte de equipos y elevación de personal, equipos de protección individual adecuados, etc.

En muchos de los casos el propio traslado de los medios humanos y materiales al punto de trabajo puede llegar a ser casi inviable, lo que conlleva una reducción significativa de las condiciones de seguridad en las que el trabajo se desarrollará.

Pongamos por ejemplo el caso de la  revisión del estado de las infraestructuras eléctricas, el acceso a una torre de alta tensión y la revisión de su estado requiere de personal altanamente cualificado y entrenado en trabajos en altura, por supuesto trabajadores cualificados para trabajos eléctricos, en muchos de los casos sería incluso preciso el corte de la tensión en la línea para poder llevar a cabo una correcta verificación del estado, en condiciones adecuadas de seguridad. La ubicación de estas infraestructuras, en muchos casos hace que la propia orografía sea un obstáculo casi insalvable, una nueva fuente de riesgos que hemos de unir a la ecuación, ya de por si compleja.

La revisión del estado de infraestructuras y superestructuras de las redes ferroviarias o de transporte por carretera es otro caso significativo, la revisión del estado de los neoprenos de un puente por ejemplo, requiere de un gran despliegue de medios para permitir un acceso adecuado al punto de observación, así como personal especializado ya no solo en trabajos en altura, sino en técnicas de posicionamiento mediante cuerdas. A los riesgos que el personal participante asume durante la actividad, habría que añadir los inconvenientes del cierre del tramo afectado durante la realización de la actividad, con lo que ello implicaría, `por ejemplo cuando estamos hablando de un tramo de alta velocidad.

Es la emergente industria del drone y la extensión de su uso a los  diferentes ámbitos de la ingeniería, la que está permitiendo la realización de actividades de revisión preventivas, como las descritas en párrafos anteriores, a través de fotografías y grabaciones de gran definición.  Los técnicos del sector disponen  una de información precisa  con la que trabajar, eliminando en origen los riesgos a los que los trabajadores se verían sometidos para obtener dicha información,  reduciendo enormemente los tiempos y los costes de obtención de los datos.

Seamos realistas, los drones no podrán sustituir a la mano del hombre en la mayor parte de las actividades del sector,  sin embargo, se trata de una herramienta cuyo uso debemos de valorar e incorporar paulatinamente a nuestra actividad. Nos corresponde a los prevencionistas, una vez más  poner en valor  “la evolución de la técnica” y sustituir los métodos de trabajo tradicionales por aquellos que entrañen poco o ningún peligro.

Agueda Durán Castro.

Ingeniero Civil.